domingo, 26 de octubre de 2008

TENDETES: Y EL VIAJERO DISTINGUIDO

TENDETES: Y EL VIAJERO DISTINGUIDO
TENDETES: Y EL VIAJERO DISTINGUIDO
Juan B. Viñals Cebriá


“La ciudad de Valencia ha contado desde antiguo con numerosas y excelentes “historias” de su pasado, que no solo ha contribuido a modelar y preservar la memoria urbana, si no que han reflejado y reflejan la imagen que los contemporáneos y la propia ciudad tenían de ella misma y en cada época o momento histórico.(…). En el siglo XX la historiografía local ha alimentado y renovado el imaginario colectivo de la ciudad con nuevos ingredientes y perspectivas. Toda una generación de eruditos, todavía a caballo de dos siglos, de Tramoyeres, Blasco, a Martínez Aloy, de Rodrigo Pertegás, a Serrano Morales, contribuyó de manera eficaz a fijar la topografía histórica de la ciudad (…)” (1)

Uno de esos venerables historiadores fue don, José Martínez Aloy, efímero alcalde de la ciudad de Valencia, y Cronista de la Provincia , quien en su muy consultada “Geografía del Reino de Valencia” dejó escrita la siguiente y lacónica crónica viajera referida al “llogaret de Tendetes” allá por los últimos años de la segunda década del siglo XX, quien después de visitar el circunvecino Campanar, dejaba escrito lo siguiente.-
“Desde Campanar podemos regresar a Valencia por ancho sendero que nos lleva a la Pasarela del Patronato, mediante la cual se cruza el río para entrar en posesión del paseo de la Pechina. Ofrece esta vía la ventaja de mostrarnos el “Patronato de la Juventud Obrera ”, provechosa institución que aparta de la taberna a los mozuelos por medio de honestos recreos y buenas enseñanzas. Pero a nosotros nos seduce más el viejo camino carretero que nos ha de consentir un alto en Tendetes (2), aunque no soñamos en libaciones. El molino de la Torreta , situado en punto céntrico de aquel caserío, conserva bien esculpido blasón de los Martínez Raga, timbrado con casco de barrocos lambrequines, sobre un portalón de arco redondo, cuyas grandes dovelas de piedra corresponden a la forma que predominaba en los primeros decenios del siglo XVIII . Esta debió de ser, al comenzar el siglo XIX, la mansión veraniega de los condes de Rotova, descendientes por línea femenina de la citada familia, según nos dijo la inscripción fúnebre de la iglesia de Campanar. En la planta baja del edificio subsiste la ermita, convertida en almacén, con bellos florones de talla dorada, robusto arquitrabe, pechinas en los ángulos del testero y a los pies un coro de madera balaustrado. Sin duda es tan antiguo como la casa. Y punto redondo, que somos harto pródigos en minucias de arrabal “.


(1).- Antoni Furió. –Valencia, 9 de octubre de 1999-
(2).- De tenda (taberna), diminutivo plural tendetes.


Nota. Las indicaciones del apartado (2), que hace tan considerado historiador, creemos oportuno recordar lo dicho por nosotros (21-06-2007), con referencia al enrevesado nombre Tendetes. Es por ello, que el origen del topónimo Tendetes al día de hoy, resulta todavía un compendio de dificultades interpretativas, donde concurren una serie de incógnitas, lo mismo le ocurre al distorsionado topónimo de nuestro inmediato Marjalena/Marchalenes, antaño importante “raval de terres marjalenques” de la huerta situada en el septentrión de extramuros de la ciudad de Valencia.



Bibliografía.-
Juan B. Viñals Cebriá.-“Tendetes: estudio entorno al topónimo”

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